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Una keynote de Apple se aproxima, internet se impacienta y la maquinaria rumorea sus habituales rumores.

Tras la tibia acogida del nuevo Galaxy SIIIs Galaxy 4, la postura de Samsung se empieza a parecer cada vez más a la innovadora política vende humo (pero con diseño) Appeliana.
Sin entrar en la absurda batalla de juicios por patentes: No actualizar software en un hardware que aguantaría las nuevas funcionalidades, ecosistema propio y controlado (aprovechandose de la libertad Androide como Amazon y Facebook), preocupación por un interfaz amigable y la experiencia de usuario, un Kies-iTunes que da risa, abusivas subidas de precio respaldadas por el fandom cada vez más fandom, ¿inauguras una nueva iTienda molona?, ¿estás preparando un iWatch?, ¿aplicaciones propias como Passbook?, toma Samsung Store, Samsung Watch y Samsung Wallet… pero todo sin un claro propósito que no sea conseguir imagen de marca reconocida a toda costa, saturar el mercado y por el camino desatender sus anteriores terminales.

En cambio, aunque la manzana no convence tanto como en la etapa orquestada por Jobs, sigue dando la impresión de que todo sigue un linea premarcada, un maquiavélico plan maestro que además de querer nuestro dinero, evoluciona y apunta en una dirección y objetivos concretos. Con una Samsung henchida por los resultados económicos pero vacía de contenidos acertados, HTC con grandes productos que han perdido su gancho ante el público mayoritario y Windows Phone que no termina de despegar, es el momento de dar un golpe al mercado y volver a marcar tendencias.

En la presentación que probablemente ocurra antes de verano, varios tendrían que ser los mazazos. Y deberían de ser alguno de estos:

  • El más que probable y necesario iOS7.
    El nuevo Android, de ICS para arriba, ha dejado de ser un aspirante para convertirse en un Sistema Operativo con valor propio. Mientras tanto, iOS continua con su pantalla de bloqueo infrautilizada, la ausencia de accesos directos al panel de control y la excasa intercomunicación entre aplicaciones. Si bien es cierto que su estancado diseño de iconos estáticos proporciona la misma fluidez, estabilidad y coherencia de siempre, usar el iPhone sigue siendo una experiencia eficaz, intuitiva y nada frustrante pero también encorsetada, aburrida y en ocasiones obsoleta. La esperanza para ponerle remedio no es Tim Cook. Es Jonathan Ive.
  • Rediseño y nuevas funciones para iPhone y iPad .
    El cambio interior deberia ser acompañada por un cambio exterior y Apple sabe mejor que nadie conjugar las formas y los materiales para que funcionalidad y estética vayan de la mano. Es más que probable la presentación de un iPad Mini Retina y un cambio que lo acompañe en el iPad 5. La continuidad en el iPhone 5s, hasta la llegada del 6, también parece lógica, por lo que sería sorprendente el anuncio de además de una mayor o diferente batería, el lector digital de huellas y ese supuesto diseño de pantalla curva que ya se mueve por foros y páginas amigas del rumor.
  • Un nuevo miembro en la familia, llámese iTV, iWatch o i$$$$.
    Para recuperar la imagen blanca, limpia y pura de innovadores, para potenciar y hacer despegar a Siri, un nuevo gadget que interactue con todos los existentes merece aparecer en escena. Siempre rodeada de nuevas patentes y proyectos Top Secret, tampoco sería de extrañar que sólo se traten de simples prototipos o viejas ideas descartadas.

Esperemos que llegado el momento no vuelvan a provocar la indiferencia y todo se resuma en mejoras de procesador y cámara, modelos de diferentes colores o ese supuesto iPhone low-cost para ganar mercado. Un error, por otro lado, no sólo por la fragmentación que causaría, sino también porque perderían la exclusividad e imagén elitista que están recuperando ahora que Google, Android y Samsung suenan más fuerte que iPhone y Apple. En cualquier caso, en sus manos está volver a ser la envidia de medio mundo o la diana de los odios del otro medio.

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