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Paréntesis Post-PC

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Un anillo para gobernarlos a todos

Tres semanas sin smartphone me han involucionado en Homo Sapiens Vulgaris, abandonando el estado Post-Pc gracias a una reparación eterna del terminal. La experiencia, lejos de traumática, ha resultado ser sorprendentemente provechosa (al menos he redescubierto las listas de correo y he logrado reconciliarme con el PC de sobremesa).

La era Post-PC es un hecho. Un nueva etapa evolutiva. Una realidad alternativa que nos ha invadido silenciosamente y ha logrado instaurar su reinado. Al menos en mi caso, todo pivota alrededor del smartphone. La tablet es sin duda alguna una buena herramienta, pero el día a día ha conseguido que esta tecnología en el bolsillo parasite nuestras vidas. Lector de Feeds, bloc de notas, tarjetero, agenda, centro de mensajería, mapa, reproductor de podcasts, cámara de fotos, almacén de archivos, consultor… una secretaria eficiente, un compañero de viaje y a la vez un enemigo en casa que tambalea nuestro precario ecosistema social y laboral con su dependencia. Es una evolución imparable. Con los nuevos wearables, un futuro cada vez más cercano al propuesto en Her, zombies de corbata hablándole a la solapa de su camisa.

dependencias
Antes tampoco levantábamos la cabeza en el metro

Conclusiones: No sacar conclusiones.

Aunque lo parezca, tampoco quisiera ser pesimista. La dependencia a un medio o herramienta no es algo nuevo. Hábitos, tendencias o modas, los círculos se cierran y siempre se llega a obviar aquello que se vuelve habitual. Forzado, mi descanso para tomar aire y observar el panorama desde la barrera ha servido para dar un poco de perspectiva a toda esta vorágine tecnológica. No me preocupa que el iPhone pueda llegar a fusionarse con el iPad y sustituir a los PCs. Tampoco que el iWatch pueda dar el relevo a los teléfonos y cambiar los bolsillos por muñecas. Sigue siendo divertido, pero ahora mismo ya no creo que importe predecir ni anticipar. Importa aceptar los cambios, adaptarse y evolucionar con naturalidad, algo que tendrán que asumir las siguientes generaciones. Y eso sí que me preocupa.

Van dos ciegos por la calle…

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Releía esa vieja parodia de Daredevil guionizada por Alan Moore (muy tonta pero divertida) y no podía dejar de pensar en Nintendo y Apple. Dos empresas que fieles a su filosofia, pasean y lanzan sus nuevos productos ajenas a modas, tendencias y opiniones.

Ahora, medio Internet se rasga las vestiduras porque Apple quiere vender el mismo teléfono del año pasado con otro envoltorio a un precio desorbitado. Me hace mucha gracia (sobre todo por el la influencia y el impacto que siguen teniendo) y lejos de indignarme, cada loco con su tema, cada cliente con su dinero y cada empresa con la estrategia que quiera. Eso si, se trata de una decisión que ha logrado eclipsar al otro modelo presentado y unos cambios que darán mucho que hablar y sospecho serán vitales en los planes de Apple. Un segundo procesador dedicado al movimiento, la tecnología de 64 bits y el lector de huellas. Auténticos avances que han pasado desapercibidos gracias a esa actitud sacacuartos Appeliana (como si eso fuera algo nuevo) y la descerebrada respuesta del público que no ve más allá de la forma del telefono o un aumento en el tamaño de la pantalla. Nuevos iPhone 5c y 5s. Vaya broma el nuevo iPhone. Me gusta el nuevo iPhone.

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Seguridad insegura

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Lo de la seguridad en internet tendría que ser, como tantas otras cosas, de sentido común. Algo que, lamentablemente, y por muchos años y generaciones que pasen, sigue siendo todavía el menos común de los sentidos. Es obvio que no sólo somos cuadriculados, autocomplacientes y cada vez más vagos. También somos un poco más tontos, ingenuos y cómodos.

Son varias las listas que ya se han creado recogiendo las claves y contraseñas más utilizadas. Sólo ver las tres primeras es un dato muy revelador: password, 123456, qwerty. Por no hablar de quienes apuntan sus códigos y los pegan en un postit en la pantalla, los guardan en el cajón, utilizan su apodo, el nombre de su mascota o su ciudad de origen. ¿Cambiar contraseñas cada cierto tiempo?, ¿utilizar mayúsculas y símbolos?, ¿usar diferentes claves según el servicio, página o red social? Demasiado trabajo, muy complicado, demasiados datos a memorizar.

Mucho cambios y muy rápidos en nuestros hábitos, pero, no bloquear el teléfono, aceptar y confirmar ciegamente todos los mensajes que aparecen en pantalla o navegar sin clave de acceso wifi en el router es como salir de casa y no cerrar la puerta. La doble confirmación de contraseña que popularizara Google, ya esta siendo implantada por otros y aunque incomoda y lenta, es relativamente fiable . Las reglas nemotécnicas ayudan pero tampoco son infalibles. Los gestores de contraseñas son una buena solución, sobre todo porque te recuerdan y obligan a revisarlas y modificarlas periodicamente.

Pero… ¿dónde están las nuevas tecnologías cuando se las necesita? La ciencia ficción esta desgastada por el uso y abuso en juegos y películas de escáners oculares y lectores biométricos. Existen tímidos avances con el reconocimiento facial en móviles y portátiles, pero todavía son escopetas en ferias de barrio que fallan el tiro cuando una buena iluminación no acompaña o has decidido no afeitarte esa semana.
Todo esto me viene a la cabeza, porque los últimos comentarios y declaraciones que aparecen por internet (los de Paypal, por ejemplo) o el proyecto FIDO , encajan con los últimos rumores que diariamente nos colapsan. Hablaba en otro post de ese golpe de efecto que necesita Apple para su próxima presentación. Passbook, su sistema de pagos a medio cocinar, necesita un empujoncito para ir más allá de iTunes como tienda de aplicaciones, juegos, música y libros. Además, sería una nueva tendencia a seguir por los demás. Sigue pareciendo ciencia-ficción y no deja de ser un rumor (otro de tantos) pero puede que ese lector de huellas esté más cerca de lo que parece.

iOS 7 y el cambio necesario.

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Una keynote de Apple se aproxima, internet se impacienta y la maquinaria rumorea sus habituales rumores.

Tras la tibia acogida del nuevo Galaxy SIIIs Galaxy 4, la postura de Samsung se empieza a parecer cada vez más a la innovadora política vende humo (pero con diseño) Appeliana.
Sin entrar en la absurda batalla de juicios por patentes: No actualizar software en un hardware que aguantaría las nuevas funcionalidades, ecosistema propio y controlado (aprovechandose de la libertad Androide como Amazon y Facebook), preocupación por un interfaz amigable y la experiencia de usuario, un Kies-iTunes que da risa, abusivas subidas de precio respaldadas por el fandom cada vez más fandom, ¿inauguras una nueva iTienda molona?, ¿estás preparando un iWatch?, ¿aplicaciones propias como Passbook?, toma Samsung Store, Samsung Watch y Samsung Wallet… pero todo sin un claro propósito que no sea conseguir imagen de marca reconocida a toda costa, saturar el mercado y por el camino desatender sus anteriores terminales.

En cambio, aunque la manzana no convence tanto como en la etapa orquestada por Jobs, sigue dando la impresión de que todo sigue un linea premarcada, un maquiavélico plan maestro que además de querer nuestro dinero, evoluciona y apunta en una dirección y objetivos concretos. Con una Samsung henchida por los resultados económicos pero vacía de contenidos acertados, HTC con grandes productos que han perdido su gancho ante el público mayoritario y Windows Phone que no termina de despegar, es el momento de dar un golpe al mercado y volver a marcar tendencias.

En la presentación que probablemente ocurra antes de verano, varios tendrían que ser los mazazos. Y deberían de ser alguno de estos:

  • El más que probable y necesario iOS7.
    El nuevo Android, de ICS para arriba, ha dejado de ser un aspirante para convertirse en un Sistema Operativo con valor propio. Mientras tanto, iOS continua con su pantalla de bloqueo infrautilizada, la ausencia de accesos directos al panel de control y la excasa intercomunicación entre aplicaciones. Si bien es cierto que su estancado diseño de iconos estáticos proporciona la misma fluidez, estabilidad y coherencia de siempre, usar el iPhone sigue siendo una experiencia eficaz, intuitiva y nada frustrante pero también encorsetada, aburrida y en ocasiones obsoleta. La esperanza para ponerle remedio no es Tim Cook. Es Jonathan Ive.
  • Rediseño y nuevas funciones para iPhone y iPad .
    El cambio interior deberia ser acompañada por un cambio exterior y Apple sabe mejor que nadie conjugar las formas y los materiales para que funcionalidad y estética vayan de la mano. Es más que probable la presentación de un iPad Mini Retina y un cambio que lo acompañe en el iPad 5. La continuidad en el iPhone 5s, hasta la llegada del 6, también parece lógica, por lo que sería sorprendente el anuncio de además de una mayor o diferente batería, el lector digital de huellas y ese supuesto diseño de pantalla curva que ya se mueve por foros y páginas amigas del rumor.
  • Un nuevo miembro en la familia, llámese iTV, iWatch o i$$$$.
    Para recuperar la imagen blanca, limpia y pura de innovadores, para potenciar y hacer despegar a Siri, un nuevo gadget que interactue con todos los existentes merece aparecer en escena. Siempre rodeada de nuevas patentes y proyectos Top Secret, tampoco sería de extrañar que sólo se traten de simples prototipos o viejas ideas descartadas.

Esperemos que llegado el momento no vuelvan a provocar la indiferencia y todo se resuma en mejoras de procesador y cámara, modelos de diferentes colores o ese supuesto iPhone low-cost para ganar mercado. Un error, por otro lado, no sólo por la fragmentación que causaría, sino también porque perderían la exclusividad e imagén elitista que están recuperando ahora que Google, Android y Samsung suenan más fuerte que iPhone y Apple. En cualquier caso, en sus manos está volver a ser la envidia de medio mundo o la diana de los odios del otro medio.

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