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Apple

Inconformismo programado

Se acerca otra conferencia revolucionaria de Apple. De nuevo, una vez más, definitivamente, este sí, es el año de la revolución. Blogs y portales “especializados” se empeñan en boicotear el evento con sus rumores y filtraciones. Nuevos productos, mayores, mejores. Algo que pueda copiar la competencia. Algo que haga enfrentarse al Yo pragmático y racional con el Yo tecnológico y compulsivo. Difícil batalla donde no se trata de combatir la obsolescencia programada. Más bien el inconformismo programado.

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Un nuevo mercado en tu muñeca.

Mercados saturados

No hace mucho que divagaba con las tendencias convergentes y bipolares de Google y Apple. Tras saturar el mundo civilizado de smartphones y tablets, hay que inventar un nuevo segmento de mercado. Los smartwatch parecen el paso a marcar, la nueva tendencia a seguir. Dan la hora, contabilizan las calorías consumidas según nuestra actividad diaria, notifican nuevas notificaciones notificadas… ¿Realmente los necesitamos?. ¿Esas necesidades existen o se crean? Cuándo se presentó el iPad, a todos nos parecía un iPod afectado de gigantismo. Teóricamente inútil, su uso nos descubrió que era otra cosa totalmente diferente, una herramienta casi imprescindible que ahora convive en armonía con portátiles y teléfonos.

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Otro mercado a saturar.

Pero los smartwatch quieren romper ese equilibrio. Actualmente los modelos existentes han intentado adelantarse con un producto de apetencia muy limitada, atacando a un público muy concreto, muy geek. Los nuevos relojes, pulseras, o lo que quiera que finalmente presente Apple, tendrá que evitar ese error y parece que intentará unir el mundo tecnológico y el de la moda con la difícil misión de no olvidar la parte práctica. Nueva tendencia. Nuevo producto. Nuevo mercado. Estoy intrigado, expectante, ilusionado y escéptico a la vez pero no dejo de pensarlo: ¿necesidad existente o creada?

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Futuros cercanos: la intelicasa

Si pudiera contactar hoy con mi joven Yo de los años 80, tendría que responderle con negativa tristeza a varias de sus preguntas.

  • No, no viajamos al espacio.
  • Lo siento, todavía no existen los coches voladores.
  • Que vá. No vivimos en casas inteligentes.

La primera respuesta no es del todo cierta aunque sigue siendo inaccesible.  250.000 $ son necesarios para que los chicos de Virgin Galactic nos den un paseo en gravedad cero. Aparecen nuevas compañías que acercan la posibilidad a los 100.00 $, pero sigue quedando lejos la hazaña de aquellos Exploradores y su improvisada aeronave convirtiendo en  alcanzable y cercano lo improbable.

La segunda, también tramposa, es de nuevo una verdad a medias. Los coches voladores como el PAL-V existen pero no pasan de prototipo, muy alejados del gran público y de lo que nos prometía boquiabiertos la película de Zemeckis o la hipnotizante propuesta de Ridley Scott con sus coches patrulla aterrizando entre luces de neón y gigantescas pantallas publicitarias.

Por último, la casa inteligente, tampoco es una negativa absoluta, pero queda muy lejos del costumbrismo tecnológico y robotizado de Los Supersónicos. Lo más curioso del caso, es que esta último apartado es el más plausible de los tres. Gracias al universalmente aceptado smartphone es posible automatizar o encender a voluntad luces, levantar persianas, arrancar la calefacción o revisar cámaras de seguridad remotamente. Y aunque la inversión, al contrario que las anteriores, es económicamente viable, la domótica es exigente con el usuario y sigue sin adoptarse ni estandarizarse.

Homekit

El “internet de las cosas” comienza a ser un término desgastado cuando todavía no se ha puesto en práctica. Sospecho que Google y Apple tienen algo que decir al respecto y sus últimos movimientos, así lo dejan intuir. Me gusta pensar que la propuesta llamada Homekit de Apple es un primer paso para simplificar el control del hogar mediante un único cerebro como pudiera ser un Macmini o el nuevo Apple TV. A su alrededor, el resto de gadgets, tablets, smartphones, wearables, intercomunicados entre sí por iBeacons y wifi. Imagino un móvil que detecta estar en un lugar seguro y no solicita claves. Mi serie favorita se ha descargado sola y al entrar en la sala se enciende la TV y me lo comunica. Si me duermo viéndola o con la radio encendida, mi pulso determinará que se apague. Al despertar, las persianas se levantarán en función del nivel de luz exterior, la cafetera se encenderá y al preguntarle al iPad o al iWatch, me dará las noticias más importantes del día, el tiempo y el estado del tráfico. Comenzar a dictar una idea en la cocina, revisarla en el ordenador del trabajo y terminarla escribiendo con el teléfono en el metro. Antes de volver, decidir no encender la calefacción porque llegaré más tarde de lo esperado y no se detecta presencia en ninguna habitación. Sonrío maliciosamente pensando que recibiré una alerta cuando el perfil de mi hija se active en casa y ese día a esa hora tendría que estar participando en alguna actividad extra escolar.

 Quizás mi Yo de dentro de un par de años pueda hablar con mi Yo de EGB y darle buenas noticias. Espero que también le advierta de los nuevos peligros adquiridos.

 

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Avances tecnológicos: Déjame echar un vistazo…

Todavía bajo la resaca pos WWDC de Apple, ataca Google con su I/O del 2014, más torpe pero también jugoso de contenido.

Este año, las conferencias de las dos empresas que quieren marcar tendencia tecnológica dejan cierto regusto agridulce en el paladar. Dulce, emocionante y optimista por la cantidad de posibilidades, giros, nuevas líneas de trabajo presentadas. Agrio por la poca capacidad de avanzar sin copiar  fisgonear en la agenda del competidor. Los dos gigantes no sólo están dividiendo y polarizando el mercado, parecen estar llevándolo hacia un mismo objetivo en un pacto no escrito por converger pero no estandarizar. No nos malinterpretemos. La competencia es una necesidad para el avance tecnológico, un buen estímulo para la innovación. El problema aparece cuando genera precisamente el efecto contrario. El estancamiento. La terrible conformidad.

A mi bola
Antes con Steve Jobs todo era mejor

Android L vs iOS 8

Inspirandose en un tercero con peor suerte (Windows Phone), los dos sistemas operativos lavan su cara, limpian su interfaz minimalista y mejoran en los mismos aspectos de potencia y seguridad. Apple cede y mejora sus notificaciones y la intercomunicación entre apps. Google confirma que el camino a seguir es mediante arquitectura de 64 bits. Polaridad y convergencia.

Android TV vs Apple TV

Google no quiere perder la guerra por la televisión y vuelve a la carga. Centro multimedia con canales de tv y juegos que pretende competir con un fantasma, el rumoreado nuevo Apple TV. Polaridad y convergencia. En las sombras, Amazon TV, el otro aspirante al título que sin embargo no quiere salir de su mercado Norteamericano.

Android Wear vs iWatch

Los relojes inteligentes siguen en boca de todos y en la muñeca de ninguno. Google anuncia modelos y un sistema operativo personalizado. Quién golpea primero, golpea más fuerte, parece pensar. De nuevo, un intento por adelantarse a un fantasma cada vez más cercano que atemoriza a todos, el iWatch. Polaridad y convergencia.

Android Auto vs Carplay

Controles de voz para que nuestro móvil guíe y utilice la pantalla del coche como una prolongación de la suya. Convergencia y posible polaridad.

Google Drive vs iCloud

Cuanto más se empeñan en que utilicemos su almacén virtual de pago, cuantas más ventajas le veo, sin embargo, más me opongo al uso de la nube. De nuevo, sospechosa convergencia y conveniente polaridad.

Chrome OS vs Mac OS

Los sistemas operativos de escritorio se entienden con sus móviles y tablets, prolongan la edición de documentos, trasfieren llamadas, intercambian mensajería y facilitan los flujos de trabajo. Evidentemente, cada equipo con los respectivos de su familia. Polaridad y convergencia.

Google Fit vs Healthkit

Lo hacen por tu bien. Dos aplicaciones que centralizan tus registros de actividad, hábitos de salud y posibles informes médicos. Polaridad compartida con los gadgets y relojes deportivos de moda. Convergencia de conveniencia.

??? vs Homekit

El reciente movimiento de Apple a favor de la domótica no ha dejado margen de maniobra. Aunque desprevenidos, la compra del termostato inteligente Nest sin duda ya tenía un papel en el plan estratégico de Google para terminar de invadir nuestras casas. Todavía queda mucho por ver y Septiembre puede ser una fecha clave si Apple presenta nuevo hardware para alimentar y controlar los datos de su Homekit. Una vez más, polaridad y más que posible convergencia.

La nueva Apple no duda en cambiar política y estrategias, abrirse a terceros o cerrarse aún más si lo considera necesario. Google ha adquirido dimensiones tan gigantescas que compra y vende compañías con cada parpadeo y tras su estela androide arrastra al resto de terceros.  Esperemos que las miradas de soslayo entre los dos, sus mutuas “inspiraciones” sirvan para motivarse aún más y no estancarse en su podio compartido. De otro modo, nos perderíamos locuras tan geniales como la Cardboard de Google para acercar la realidad virtual a cualquier hogar. Como usuarios, pagamos precios muy altos. Los beneficios y avances también deberían serlo.

WWDC 2014: seguro, poco probable, imposible

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Los gurús de Apple ya están cansados de predecir lo que ocurrirá el lunes en la conferencia anual para desarrolladores. Vamos a jugar desde aquí también :

 Casi seguro (lo de siempre y poco más).

Por tradición, el plato fuerte es el software. Se preveen cambios importantes para los equipos de escritorio con OSX 10.10 que puede venir acompañado de nuevos Mac mini y iMacs supuestamente rebajados. Se intuyen ligeras pinceladas en iPhone y iPad con iOS8. Nuevos mapas, un Siri mejorado, iCloud y alguna nueva app para preparar el camino del iPhone6.

Poco probable (el poder de la rumorología).

La reciente adquisición de Beats es todo fachada. Si no lo aprovechan ahora con una renovación de iTunes lo harán a la vuelta de verano con nuevos iPod.

Que el nuevo  Apple TV se ha retrasado por problemas es un secreto a voces. Con mucha suerte, puede que lo veamos en marcha. Con más suerte todavía e invadiendo totalmente la siguiente categoría, puede que sea el cerebro de la iCasa inteligente que a golpe de iBeacons y wifi haga magia.

Casi imposible (con lo que sueñan los fanboys).

El nombre iWatch vuelve a sonar, ¿pero cuándo no lo hace?. Si existe y si llega a tener forma de reloj, habrá que esperar a la presentación del mil veces filtrado iPhone 6 de 4,7 ” y la posible applicación Healthbook.

El otro gran rumor llamado iPad Pro con sus 12″ sería el encargado de dar sentido a esa multitarea a pantalla partida tan deseada por algunos.

En cualquier caso y como siempre, la realidad superará las futuristas e imposibles expectativas que una y otra vez, continuamente en el punto de mira de amigos y enemigos, genera la impredecible Apple.

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El siguiente paso. El siguiente mercado.

Comienzan a aparecer los primeros mandos para iOS 7 aprovechando las nuevas apis que incluía la revisión del sistema operativo. En concreto, la propuesta de steelseries es de las más interesantes (aunque cara y primeriza) y da que pensar. Jugar en el ipad a los juegos existentes y a otros más tradicionales abriría la veda y aunque Apple ya se haya pronunciado en distintas ocasiones frente al mercado consolero, su penetración en el sector de los juegos portátiles también da que pensar. Recientemente ha desembarcado con su artillería secreta de 64 bits en iPhones e iPads y de nuevo, aún a riesgo de sobrecargar neuronas, vuelve a dar más que pensar lo que podría suponer un Apple TV dopado con los nuevos procesadores, capaz de algo más que un simple streaming a 1080p o su famoso mirroring ( ya de por sí interesante ). Aunque los gurús de la manzana empiezan a hablar de cómo la pequeña caja negra se debería abrir y tener su propia store, resulta difícil creer en algo así cuando el sistema y la compañía son tan cerrados y entre sus planes aparecen tantos rumores, posibilidades, bifurcaciones y alternativas. Relojes, la convergencia iPad- MacBook, iPhone e iPad Pro… por no hablar de una iTV y acuerdos con canales de televisión por sus contenidos. Por un lado, mercados más lucrativos y jugosos frente a los 0.89 céntimos de los juegos más exitosos, aunque por otro lado, mucho más arriesgados.

Volviendo a los videojuegos, habría que resolver varios problemas de compatibilidad, interfaces y resoluciones pero para los casuals sería un golpe maestro tener varios iphone o mandos controlando un juego sobre una pantalla única y para los jugones podría tener su gracia ver como convive el sistema con sus hermanas mayores, las máquinas de Steam, PS4 y XBox One. Ahora que todos quieren conquistar el salón de casa, también sería un interesante concepto que Nintendo debería considerar en su camino hacia la salvación: una portátil que funcionara también como máquina de salón conectandola a la tv (no, Wii U no es eso). Mucho que pensar, ya digo. Y más en dos compañias que ya han demostrado varias veces que escapan de toda predicción y no siguen los caminos que marca la competencia o el mercado.

Van dos ciegos por la calle…

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Releía esa vieja parodia de Daredevil guionizada por Alan Moore (muy tonta pero divertida) y no podía dejar de pensar en Nintendo y Apple. Dos empresas que fieles a su filosofia, pasean y lanzan sus nuevos productos ajenas a modas, tendencias y opiniones.

Ahora, medio Internet se rasga las vestiduras porque Apple quiere vender el mismo teléfono del año pasado con otro envoltorio a un precio desorbitado. Me hace mucha gracia (sobre todo por el la influencia y el impacto que siguen teniendo) y lejos de indignarme, cada loco con su tema, cada cliente con su dinero y cada empresa con la estrategia que quiera. Eso si, se trata de una decisión que ha logrado eclipsar al otro modelo presentado y unos cambios que darán mucho que hablar y sospecho serán vitales en los planes de Apple. Un segundo procesador dedicado al movimiento, la tecnología de 64 bits y el lector de huellas. Auténticos avances que han pasado desapercibidos gracias a esa actitud sacacuartos Appeliana (como si eso fuera algo nuevo) y la descerebrada respuesta del público que no ve más allá de la forma del telefono o un aumento en el tamaño de la pantalla. Nuevos iPhone 5c y 5s. Vaya broma el nuevo iPhone. Me gusta el nuevo iPhone.

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iOS 7 y el cambio necesario.

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Una keynote de Apple se aproxima, internet se impacienta y la maquinaria rumorea sus habituales rumores.

Tras la tibia acogida del nuevo Galaxy SIIIs Galaxy 4, la postura de Samsung se empieza a parecer cada vez más a la innovadora política vende humo (pero con diseño) Appeliana.
Sin entrar en la absurda batalla de juicios por patentes: No actualizar software en un hardware que aguantaría las nuevas funcionalidades, ecosistema propio y controlado (aprovechandose de la libertad Androide como Amazon y Facebook), preocupación por un interfaz amigable y la experiencia de usuario, un Kies-iTunes que da risa, abusivas subidas de precio respaldadas por el fandom cada vez más fandom, ¿inauguras una nueva iTienda molona?, ¿estás preparando un iWatch?, ¿aplicaciones propias como Passbook?, toma Samsung Store, Samsung Watch y Samsung Wallet… pero todo sin un claro propósito que no sea conseguir imagen de marca reconocida a toda costa, saturar el mercado y por el camino desatender sus anteriores terminales.

En cambio, aunque la manzana no convence tanto como en la etapa orquestada por Jobs, sigue dando la impresión de que todo sigue un linea premarcada, un maquiavélico plan maestro que además de querer nuestro dinero, evoluciona y apunta en una dirección y objetivos concretos. Con una Samsung henchida por los resultados económicos pero vacía de contenidos acertados, HTC con grandes productos que han perdido su gancho ante el público mayoritario y Windows Phone que no termina de despegar, es el momento de dar un golpe al mercado y volver a marcar tendencias.

En la presentación que probablemente ocurra antes de verano, varios tendrían que ser los mazazos. Y deberían de ser alguno de estos:

  • El más que probable y necesario iOS7.
    El nuevo Android, de ICS para arriba, ha dejado de ser un aspirante para convertirse en un Sistema Operativo con valor propio. Mientras tanto, iOS continua con su pantalla de bloqueo infrautilizada, la ausencia de accesos directos al panel de control y la excasa intercomunicación entre aplicaciones. Si bien es cierto que su estancado diseño de iconos estáticos proporciona la misma fluidez, estabilidad y coherencia de siempre, usar el iPhone sigue siendo una experiencia eficaz, intuitiva y nada frustrante pero también encorsetada, aburrida y en ocasiones obsoleta. La esperanza para ponerle remedio no es Tim Cook. Es Jonathan Ive.
  • Rediseño y nuevas funciones para iPhone y iPad .
    El cambio interior deberia ser acompañada por un cambio exterior y Apple sabe mejor que nadie conjugar las formas y los materiales para que funcionalidad y estética vayan de la mano. Es más que probable la presentación de un iPad Mini Retina y un cambio que lo acompañe en el iPad 5. La continuidad en el iPhone 5s, hasta la llegada del 6, también parece lógica, por lo que sería sorprendente el anuncio de además de una mayor o diferente batería, el lector digital de huellas y ese supuesto diseño de pantalla curva que ya se mueve por foros y páginas amigas del rumor.
  • Un nuevo miembro en la familia, llámese iTV, iWatch o i$$$$.
    Para recuperar la imagen blanca, limpia y pura de innovadores, para potenciar y hacer despegar a Siri, un nuevo gadget que interactue con todos los existentes merece aparecer en escena. Siempre rodeada de nuevas patentes y proyectos Top Secret, tampoco sería de extrañar que sólo se traten de simples prototipos o viejas ideas descartadas.

Esperemos que llegado el momento no vuelvan a provocar la indiferencia y todo se resuma en mejoras de procesador y cámara, modelos de diferentes colores o ese supuesto iPhone low-cost para ganar mercado. Un error, por otro lado, no sólo por la fragmentación que causaría, sino también porque perderían la exclusividad e imagén elitista que están recuperando ahora que Google, Android y Samsung suenan más fuerte que iPhone y Apple. En cualquier caso, en sus manos está volver a ser la envidia de medio mundo o la diana de los odios del otro medio.

Google y Apple. Te quiero pero te odio.

Acaba de aparecer la esperada e impresionante Google Maps para iOS. Y la respuesta no podría ser de otra manera. Avalancha de descargas para alviar el desastre que organizó Apple eliminando la antigua aplicación de Google y sustituyendola por la suya, inacabada, errática y torpe.

Bajo las nuevas ordenes de Tim Cook, la manzanita está más tocapelotas que nunca. Eliminan Youtube, se precipitan con los nuevos mapas, adelantan fechas de salida… pero nada es casual. Al igual que nada es casual en el plan maestro del otro mastodonte tecnológico. Google vive de los servicios. Vive de la publicidad. Vive de nuestra información. Para ellos, más que el enemigo competidor, Apple  es otro aliado conveniente. Otra plataforma con la extender su red mediática. Recordemos que Google no lanza sus Nexus al mercado para perpetuar su sistema operativo, sino su buscador, sus mapas, sus servicios, en decir, su fuente de información, y en definitiva, su fuente de ingresos.

Se quieren, se odian, pero se necesitan mutuamente. Tú me amplias el mercado y yo te doy aplicaciones y servicios potentes. Apple no es el mal. Google no es el diablo. Pero digamos que entre los dos se reparten el Infierno.

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