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a veces me pixelo

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Opinión

New World Order

Dice Snowden, con razón, que los Gobiernos están creando un mundo donde compañías privadas como Apple protegen nuestros derechos, cuando debería ser al contrario.

Campaña de marketing o no, da mucho que pensar. 

Una imagen…

Departamento de gadgets perdidos

 
El otro día perdí un pendrive. Sin datos importantes, era uno de esos regalos por asistir a aburridas presentaciones por aburridos presentadores. No fue una pérdida grave aunque una extraña sensación me persiguió toda la semana. Desde muy pequeño, abandonar o extraviar un juguete, cualquier pertenencia por pequeña que sea, siempre me ha entristecido. Hace vagar por mi cabeza un absurdo pensamiento Toy Storiano difícil de apartar. ¿Estará bien? ¿Lo habrá encontrado una persona responsable que sepa cuidarlo? ¿O ha caído en manos del enemigo?

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Seguimos sin saber

sin saber

Vuelvo a encontrarme cada cierto tiempo con el dilema de las generaciones tecnológicas. Es algo que me orbita alrededor, uno de tantos satélites que suelen eclipsarme cíclicamente. El detonante ha sido en esta ocasión el uso que un espécimen de 18 años hacía de su móvil. Agobiado por la situación, incapaz de afrontar un exceso de información, anota un dato en su móvil mediante Whatsapp. Ni en una aplicación de notas, ni mucho menos en un pedacito de papel. Su smartphone es Whatsapp e Instagram, la cámara es sólo para subir selfies. No existen más aplicaciones. Creo que tiene más funciones aparte de reproducir videos pero no sé para que sirven.

Tiendo a ser pesimista en este tipo de situaciones, quizás demasiado, pero me preocupa la falta de interés por dominar y explotar las herramientas a nuestro alcance. Son ciertos casos, no todos y estoy seguro de que siempre ha sido un defecto humano, el conformismo, la ley del mínimo esfuerzo o qué se yo, pero la velocidad a la que aparecen y mejoran los últimos avances tecnológicos no hace más que agravar la situación. Es comprensible que tu madre sólo quiera saber la combinación de botones necesaria para recibir y visualizar las fotos de su nieto. Tu hijo, en cambio, debería saber cómo gestionar contraseñas seguras, denegar según qué permisos o hacer una copia de seguridad de sus datos más importantes. La cadena se ha roto y es muy difícil reparar el eslabón dañado.

En un ejercicio fútil de malabarismo mental y predicción límite puedo imaginar un futuro donde la tecnología consiga traspasar la barrera de la invisibilidad y sea tan habitual y ciego su uso como lo es ahora la electricidad que alimenta los electrodomésticos o el agua que llega a nuestros hogares. Magia incuestionable para un niño de 3 años. Ciencia y física puede que no entendida pero asumida y adoptada por los adultos. En ese futuro, las siguientes generaciones convivirán con asistentes e inteligencias artificiales capaces de actuar por sí mismas y adelantarse a nuestras ordenes y necesidades. No será necesario entender ni preocuparse por el “cómo” pero seguirá siendo necesario entender el “qué” y “para qué”. Como siempre, pasado el periodo orbital, todo se repite, incluidas mis frases gratuitas e improductivas: La tecnología por sí sola no sirve de mucho. Es el uso que le damos lo que le da valor.

Ciencia y conciencia (2): Super científicos y genios del mal

En episodios anteriores: “… comparado en ocasiones con el mismísimo Tony Stark, me cuesta sin embargo decidir entre genio malvado o salvador de la humanidad.  Quizás porque repaso mentalmente otros científicos e inventores y termino encontrando genios manipuladores megalomaníacos. Ciencia y conciencia. A veces tan próximas y otras tan polarizadas.”

Scie

Ciencia y conciencia

Musk

Elon Musk no deja de sorprenderme a cada nuevo proyecto. Más bien, no deja de sorprenderme con su actitud ante cada nuevo proyecto. Ingeniero vocacional, físico titulado es capaz de justificar sin parpadear la inviabilidad de los coches voladores. Capaz de sentenciar sin despeinarse que los campos a investigar y que condicionarán a la humanidad en los próximos años son Internet, la energía sostenible, la exploración del espacio, la inteligencia artificial y la genética humana.


“… ¿debería o no debería haber coches voladores?. Tengo dudas al respecto.

Si existieran los coches voladores, entonces, bueno, obviamente, has añadido una dimensión adicional donde un coche podría caer sobre tu cabeza y se vería afectado por la climatología. Y, por supuesto, tendrías que tener un coche volador que pudiera funcionar en modo piloto automático, porque de lo contrario, olvídate.

Tiene que ser autopilotado, pero incluso así, incluso sin motores ni  aspas de más, sin elementos superfluos, todavía existe la posibilidad de que algo caiga sobre tu cabeza. Y también está el problema del ruido …

Algo que creo que ayudaría mucho en las ciudades es más túneles, especialmente hablando de coches voladores y movimiento en 3D. Y hay una deficiencia fundamental en las ciudades donde tenemos gran densidad de edificios, oficinas, apartamentos, duplex y tienen que maniobrar en tres dimensiones, luego hay que bajar a la calle y de repente es de dos dimensiones …

Creo que si lo extrapolamos y  tuviéramos más túneles, entonces se aliviarían los atascos por completo …  no necesitaríamos un coche volador, el coche convencional siempre va a funcionar, incluso si la climatología es adversa. Nunca se congelará, y no caerá encima tuyo… “


Su trayectoria profesional causa vértigo. Pieza clave en la creación de Paypal, su venta a Ebay le proporcionó los fondos necesarios para crear Space-X y lanzarse a la conquista del espacio. Como le sobra tiempo revolucionando la tecnología espacial con sus nuevos motores y cohetes reutilizables decide crear otra nueva empresa, Tesla Motors. En cuatro años la compañía diseña y pone en marcha un coche totalmente eléctrico, una nueva generación de superbaterías bajo un envoltorio de lujo. En paralelo, apadrina Solarcity en una apuesta por la energía fotovoltaica como fuente inagotable y limpia. Recientemente, mientras se replantea la colonización de Marte, ha anunciado la construcción de un prototipo de su nuevo proyecto, Hyperloop, desafiando al resto del mundo con un medio de transporte subsónico impulsado por aire a presión. Por el camino, aprovechando los tiempos muertos, patentes liberadas y fundaciones filantrópicas en favor de las energías renovables y la educación científica. En total, tres objetivos de los cinco señalados. En el buffer, los más peligrosos: la inteligencia artificial y la genética humana.

Con semejante curriculum, comparado en ocasiones con el mismísimo Tony Stark, me cuesta sin embargo decidir entre genio malvado o salvador de la humanidad.  Quizás porque repaso mentalmente otros científicos e inventores y termino encontrando genios manipuladores megalomaníacos. En el siguiente post hablaremos de ellos. Ciencia y conciencia. A veces tan próximas y otras tan polarizadas.

Cada dos años

Her

Ultimamente funciono en modo random. Las ideas revolotean aleatoriamente en mi cabeza, habitualmente se escapan, con suerte consigo apuntar alguna de ellas. Como resultado, apuntes incoherentes, incongruentes e inconexos.

La ley de Moore formulada en 1965 (1965!!!) postula que cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado. Aunque los procesos de fabricación y los nuevos materiales desafían esta observación, el legado de Moore se resiste a morir. Para alimentar aún más la espiral tecnológica que vivimos, las ultimas predicciones también hablan de dos años. Pero esta vez como fecha para que nuestro smartphone se convierta definitivamente en nuestro único ordenador, elemento vital alrededor del cual pivote el resto de maquinaria a nuestro servicio. Dos ideas que me arrastran a una tercera: la tecnología invisible y el internet de las cosas.

La presencia y dependencia del smartphone en nuestro día a día ha sido el resultado de un pulso perdido mucho antes de empezarlo. Todos los sectores, todas las edades se han rendido sin darse cuenta. La penetración y aceptación del pequeño espejo negro en nuestro bolsos y bolsillos ha relegado al ordenador a los puestos de trabajo y está consiguiendo que incluso las tablets se sectoricen para usos muy concretos. Llegados a este punto, no es descabellado pensar en teclados y monitores inalámbricos que muestren información o dejen trabajar en cualquier lugar con nuestros mini-ordenadores de bolsillo. Mini-asistentes personales capaces de interactuar con el entorno, ya sea en casa, la oficina, el cocche o en la calle. De forma invisible, sin configuraciones, cables, estándares de conexión o parámetros de compatibilidad.

Abiertas las puertas, falta decidir si el smartphone es el caballo de madera que dejamos como regalo o el que nos regalan. En dos años lo sabremos, aunque poco importa mientras seamos conscientes de ello. Es uno de los problemas de la invisibilidad: olvidar lo que no ves.

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Metalenguajes

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THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE

Hacer sencillo lo complicado. Como lector, aprecio cada vez más lo que no puedo conseguir al escribir. El virtuosismo técnico de Watchmen eclipsa en su primera lectura, sorprende en la segunda y se confirma insondable con la tercera. Sin embargo, la aparente simplicidad de El Gigante de Hierro no transmuta con los revisionados pero se reafirma y cimienta con ellos. Simple pero no sencillo. Mi mayor interés actual, mi reto a superar y como se puede apreciar, mi meta más lejana al pretender hablar del Metalenguaje.

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¿Estás escuchando lo que digo? Haztelo mirar porque nadie ha dicho nada.

El uso de un lenguaje para hablar de otro o de ese mismo medio de comunicación no es precisamente un recurso nuevo. Nos podemos convertir en fosilizados tertulianos de Garci y hablar del Quijote, Sunset Boulevard, o la complejidad sencilla de Berlanga. Pero también podríamos ser modernos y pedantes citando a Truffaut o recordando El Ladrón de Orquideas con sus historias dentro de historias y películas que son libros hablando de una película. Otra opción sería situarnos al otro extremo del espectro, en la zona fanboy, endiosando a Whedon y su Cabin in the woods o perdiéndonos en los multiversos autoreferenciales de Community.

El mundo del cómic siempre de la mano, pero a la sombra del cine, no tiene a Wells o a Kubrick pero deslumbra con los recursos narrativos de Eisner y Moore. En su Understanding Comics, Scott McCloud desmontó y volvió a montar los mecanismos internos del cómic, mostrándolos y demostrándolos con maestría (tan bien, que ha conseguido vivir de ello). Sin duda, las mejores obras de Morrison no son las más incomprensibles y sí las que inciden en el lenguaje del cómic, obsesión recurrente y abordada en Animal Man o Flex Mentallo. Mención aparte, a caballo entre la literatura y arrancándose el complejo de inferioridad, Mazzuchelli firma junto con Paul Karasik la adaptación de La ciudad de Cristal de Paul Auster (otro literato asiduo a la temática metalinguistica, como Borges) y ya en solitario Asterius Polyp, más pretencioso que el Pussey! de Daniel Clowes pero también menos certero.

En cuanto a los videojuegos, hermano pequeño, creciendo y madurando a velocidad vertiginosa, también tenemos varios ejemplos. En muchas ocasiones, recursos nunca vistos, de consecuencias no previstas. En otras, trucos de otros medios con resultados no habituales . Kojima sabe mucho de eso, Thomas was Alone, Little Inferno o las propuestas de Thatgamecompany  (Journey , siempre Journey) utilizan el videojuego para hablar de videojuegos, de la vida, de las dos cosas o de ninguna. Ya hablamos de ellos como recurso narrativo. En cambio, The Stanley Parable es metalenguaje y es metajuego. Todo lo anterior y más. A medida que lo jugamos y rejugamos, las sensaciones se retuercen, nos hacen retroceder y considerar diferentes perspectivas. Los planteamientos iniciales nos engañan, el juego desaparece y vuelve a aparecer. El experimento progresivamente se transforma e intercambia los papeles con el jugador, cobaya con mando en la mano. Crítica del medio, del jugador, de la actitud del producto hacia el jugador, del jugador hacia el producto… Una vez más, otro ejemplo de lo que el videojuego como medio puede conseguir y no permite imitar ni reproducir fuera él.

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Temporada 3 de Community , episodio 8-bit

 

El problema de este tipo de recursos es su predisposición, rápida e involuntaria a transformarse en experimentos que distraen. Cuando son evidentes y marcadamente intencionadas, los resultados descarrilan y dejan de tener valor más allá del puramente formal y de laboratorio. De fondo, invisible, cualquiera que sea el medio o género, la complejidad de la sencillez.

Ahí quedan unos cuantos ejemplos y un intento bastante superficial de tratar un tema con demasiadas capas por desenterrar. Como siempre, el lector es quién tiene en sus manos la opción de seguir excavando o quedarse en la superficie.

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Esto no es una pipa

Paréntesis Post-PC

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Un anillo para gobernarlos a todos

Tres semanas sin smartphone me han involucionado en Homo Sapiens Vulgaris, abandonando el estado Post-Pc gracias a una reparación eterna del terminal. La experiencia, lejos de traumática, ha resultado ser sorprendentemente provechosa (al menos he redescubierto las listas de correo y he logrado reconciliarme con el PC de sobremesa).

La era Post-PC es un hecho. Un nueva etapa evolutiva. Una realidad alternativa que nos ha invadido silenciosamente y ha logrado instaurar su reinado. Al menos en mi caso, todo pivota alrededor del smartphone. La tablet es sin duda alguna una buena herramienta, pero el día a día ha conseguido que esta tecnología en el bolsillo parasite nuestras vidas. Lector de Feeds, bloc de notas, tarjetero, agenda, centro de mensajería, mapa, reproductor de podcasts, cámara de fotos, almacén de archivos, consultor… una secretaria eficiente, un compañero de viaje y a la vez un enemigo en casa que tambalea nuestro precario ecosistema social y laboral con su dependencia. Es una evolución imparable. Con los nuevos wearables, un futuro cada vez más cercano al propuesto en Her, zombies de corbata hablándole a la solapa de su camisa.

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Antes tampoco levantábamos la cabeza en el metro

Conclusiones: No sacar conclusiones.

Aunque lo parezca, tampoco quisiera ser pesimista. La dependencia a un medio o herramienta no es algo nuevo. Hábitos, tendencias o modas, los círculos se cierran y siempre se llega a obviar aquello que se vuelve habitual. Forzado, mi descanso para tomar aire y observar el panorama desde la barrera ha servido para dar un poco de perspectiva a toda esta vorágine tecnológica. No me preocupa que el iPhone pueda llegar a fusionarse con el iPad y sustituir a los PCs. Tampoco que el iWatch pueda dar el relevo a los teléfonos y cambiar los bolsillos por muñecas. Sigue siendo divertido, pero ahora mismo ya no creo que importe predecir ni anticipar. Importa aceptar los cambios, adaptarse y evolucionar con naturalidad, algo que tendrán que asumir las siguientes generaciones. Y eso sí que me preocupa.

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