No es fácil romper los estándares. Los videojuegos al ser un medio tan joven y de crecimiento tan rápido, acumulan malos hábitos difíciles de abandonar. Con el tiempo, aparecen novedades que acertadas o no la industria adopta como mantra a seguir y perpetuar. El redundante tutorial de inicio, las coberturas, el sistema de recuperación de daño… pequeños ejemplos, como también pequeña la cantidad de juegos que marca su propio camino. Algunos grandes, por ejemplo, Half Life 2. Algunos clásicos, como el arte invisible de Nintendo. Algunos impredecibles, como las desacomplejadas incursiones indies. Así llegamos hasta Minit, 60 segundos de vida en un bucle eterno que se las ingenia para hacer avanzar la historia. Y en tan poco tiempo, hueco para repasar y deformar los tópicos del género. Brillante.

No es fácil romper los estándares. Los videojuegos al ser un medio tan joven y que ha crecido tan rápido, acumulan malos hábitos difíciles de abandonar…

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